Los alimentos que parecen iguales en las etiquetas de nutrición pueden tener efectos muy diferentes en nuestros microbiomas, informan los investigadores en un artículo publicado el 12 de junio en la revista Cell Host & Microbe.

Las observaciones de los investigadores sobre las dietas de los participantes y las muestras de heces en el transcurso de 17 días, sugirieron que la correlación entre lo que comemos y lo que está sucediendo con nuestros microbios intestinales podría no ser tan sencilla como pensábamos. Esto agrega un mayor nivel de complejidad a la investigación centrada en mejorar la salud mediante la manipulación del microbioma.

Procesos de investigación

En el estudio, los investigadores reclutaron a 34 participantes para registrar todo lo que comieron durante 17 días. Las muestras de heces se recolectaron diariamente y se realizó la secuenciación metagenómica con escopeta.

Esto permitió a los investigadores ver en una resolución muy alta cómo los microbiomas de diferentes personas, así como las enzimas y las funciones metabólicas que influyen, estaban cambiando día a día en respuesta a lo que comían.

Proporcionó un recurso para analizar las relaciones entre los cambios en la dieta y cómo el microbioma cambia con el tiempo. El microbioma se ha relacionado con una amplia gama de enfermedades humanas, incluidos los trastornos metabólicos, las enfermedades autoinmunes y las infecciones, por lo que existe una fuerte motivación para manipular el microbioma con la dieta como una forma de influir en la salud», concluye Knights.

«Este estudio sugiere que es más complicado que solo observar los componentes de la dieta como la fibra y el azúcar. Se necesita mucha más investigación antes de que podamos comprender cómo la gama completa de nutrientes en los alimentos afecta la forma en que el microbioma responde a lo que comemos», dicen los autores.

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