Los miles de millones de organismos que viven en superficies corporales como la piel de los mamíferos, llamados colectivamente microbiota, se comunican entre sí y con el sistema inmunitario del huésped en una sofisticada red. Según el estudio, los virus integrados en el genoma del huésped, restos de infecciones anteriores llamados retrovirus endógenos, pueden controlar la forma en que el sistema inmunitario del huésped y la microbiota interactúan, afectando a la reparación de los tejidos y a las defensas antimicrobianas. Los retrovirus endógenos pueden constituir hasta el 10% de todos los genes.

El papel recién descubierto de los retrovirus endógenos se suma a la comprensión de la comunidad científica de ciertas enfermedades y estados inflamatorios y abre nuevas vías de investigación. «En conjunto, nuestros resultados apoyan la idea de que los mamíferos pueden haber cooptado sus viromos endógenos como medio de comunicación con su microbiota, lo que da lugar a un diálogo entre varios reinos que controla tanto la inmunidad como la inflamación», afirman los autores.

Científicos del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los NIH dirigieron el proyecto con colaboradores del Centro de Inmunología Humana de los NIH, el Instituto Nacional del Cáncer, la Universidad de Stanford y el Scripps Research de California, la Universidad de Pensilvania en Filadelfia, la Universidad de Oxford y el Instituto Francis Crick de Inglaterra.

Partiendo de una serie de estudios realizados en la última década que demuestran que la microbiota promueve ampliamente la protección inmunitaria, los científicos del NIAID y sus colaboradores trataron de descubrir cómo se produce. Utilizaron el Staphylococcus epidermidis, una bacteria común de la piel con características útiles y perjudiciales conocidas, como modelo de estudio en experimentos de laboratorio y con ratones.

Los modelos les ayudaron a identificar las importantes funciones de las células cutáneas llamadas queratinocitos y de los retrovirus endógenos en la comunicación entre la microbiota y el sistema inmunitario de la piel. Los queratinocitos son la principal interfaz entre el huésped y su microbiota. Su estudio demostró que S. epidermidis desencadenaba una respuesta antiviral en los queratinocitos, y ese hallazgo les llevó a descubrir que los retrovirus endógenos coordinan las respuestas a la microbiota que estimulan el sistema inmunitario.

El modelo de ratón también demostró que una dieta rica en grasas desencadena una respuesta inmunitaria inflamatoria frente a S. epidermidis que puede controlarse proporcionando un tratamiento antiviral, lo que sugiere un papel de los retrovirus endógenos en el impulso de las respuestas inflamatorias causadas por los microbios en condiciones de alto contenido en grasas. Los investigadores seguirán explorando cómo estos antiguos virus controlan el papel beneficioso de la microbiota y cómo la nutrición puede cambiar este diálogo hacia respuestas proinflamatorias.

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